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TEMPORADA F1La Fórmula 1 tira por la borda un gran espectáculoEditorial del diario Marca: Casi todos los pilotos a los que consultó Mark Webber, ejerciendo su función bajo el diluvio de director de la GPDA (Asociación de Pilotos) estaban de acuerdo en no seguir. La imagen era inverosímil, con casi todos los coches desperdigados a lo largo de la recta de meta tras haberse bajado la bandera roja (suspensión temporal de carrera). La FIA intentaba reorganizar la parrilla a través de uno de sus delegados, Claudio Garavini, por si se decidiera seguir la carrera. Pero la noche caía, aunque la lluvia había cesado y jamás se llegaría a completar la prueba, de la que restaban 23 vueltas. Así acabó el Gran Premio de Malasia, en el que venció de nuevo Jenson Button a pesar de haber entrado cuatro veces a repostar. Es lo que tiene llevar el mejor coche. Así acabó un día en el que Alonso mezcló genialidad con ansia y en el que acarició el podio, que habría logrado de no ser por un error en el peor momento (salirse de pista cuando caían las primeras gotas y cuando iba a entrar a cambiar neumáticos) y un mal consejo de sus técnicos en la elección de los neumáticos de agua extrema. En el momento de la suspensión, era undécimo a un eón de la cabeza. No se trata de una gran merma, pues al no haberse completado el 75 por ciento de la prueba, los pilotos reciben sólo la mitad de los puntos en juego. Button, cinco; Heidfeld, cuatro; Glock, tres y así sucesivamente. Lo que irrita de verdad es ver al alemán de Toyota en el podio cuando estaba a su espalda en el primer tramo. Aun así, Alonso es teórico líder de entre los pilotos de campanillas. Dejando a un lado a Button, que vive en otra galaxia, Alonso cuenta en el Mundial con cuatro puntos, por delante de Hamilton (uno) y Massa, Raikkonen y Kubica. Son los que entraban en todas las quinielas antes de empezar la temporada. Es la mejor lectura que puede hacerse tras dos carreras en las que el R29 se ha mostrado inoperante, incapaz de poder bregar con los de arriba. El estar a 11 puntos de Button y a seis de Barrichello tras Australia y Malasia roza el calificativo de extraordinario. Llegarán tiempos mejores, evoluciones en el coche casi inmediatas y el retorno de Fernando al sitio que merecen sus manos. FIA, todo por la pasta Volviendo al gran premio y su desenlace, Bernie Ecclestone recibió la penitencia que merecía. Le avisaron desde todos los flancos que era más que probable la lluvia con una carrera en Malasia a las cinco de la tarde. La lluvia es impredecible, de acuerdo, pero no lo es el que no quede tiempo material para acabar el evento si se dilata por algún motivo. Bernie sólo parece mirar por las audiencias de televisión y sus derechos comerciales. Hay que ajustar los horarios para que se vean cómodamente en Europa y el share sea espectacular sin importar el verdadero espectáculo y sobre todo, la seguridad de los pilotos. En Australia ya les daba el sol en los ojos al final de la carrera y ayer la FIA no se apeaba del burro hasta que se dieron cuenta de que continuar era inviable. Todo por la pasta. Peor fue para los aficionados, que pagaron para ver algo inacabado, cuando a esa hora ya deberían estar en casa si la carrera hubiera comenzado a las 14.00, como toda la dichosa vida. Si tuvieran vergüenza les devolverían el dinero, pero eso es lo único que interesa. El resto que se pudra. Opina sobre este artículo:Comentarios de este artículo:
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